Identificación y genealogía oficial, una justa y notoria diferencia en el mercado

En esta zafra de remates de otoño, al igual que en los años anteriores, hemos sido testigos, en el caso de las ventas de nuestros socios, de los altos y destacados precios alcanzados. Y esto no es casualidad cuando el rodeo es de un productor que cuenta con registros oficiales de identificación (SH o PI) y genealógicos. Esta apuesta a la mejora genética de la raza naturalmente se traduce luego en precios superiores, porque los compradores están dispuestos a pagar un plus a cambio de calidad, garantía, respaldo y confiabilidad.

En este sentido, destacamos que en los remates de hembras llevados a cabo desde marzo y que han sido auspiciados por nuestra institución, como ser los de las cabañas «El Grillo» de José Gurgitano, «Granja Roland» de Mauro Caorsi e Hijos, Enrique Nogueira, Nilo Pérez e Hijos, «La Muesca» de Darío Jorcín, Carlos Torterolo, «Malke-ko» de Villiam Schmidt, Juan Ignacio Mangado, Horacio Rodríguez, Luis Luengo, Juan Marcos Rava y Fredy Churi, se han llegado a valores promedios en torno a los U$S 3.000 en vacas paridas y U$S 2.600 en vaquillonas próximas.

Estos valores son reflejo más que elocuentes de la diferencia de precios entre rodeos que tienen ese valor agregado y los que no lo tienen. Y es que la Selección Holando es una inversión y una apuesta a la mejora genética a mediano y largo plazo, ya que el socio que registra sus animales obtiene una identificación oficial para su establecimiento y sus hembras, un código alfanumérico que oficia de documento de identidad del animal y que ordena la información del establecimiento. Ese registro encierra tal vez el valor más grande, que es la aceptación por parte de nuestros Expertos de cada hembra como un ejemplar «Holando», certificando el cumplimiento del estándar de la raza y del Reglamento de Selección Holando. Y ese valor se potencia cuando con el paso de los años se obtienen generaciones más altas y por ende mayor información de ancestros, dando un mayor grado de pureza racial, con las virtudes de la raza ampliamente conocidas y reconocidas a nivel mundial.

Marcar la diferencia a través del registro de los animales, no solo es una herramienta fundamental de manejo al permitir identificarlos, ordenar y avalar la información genealógica, sino que además permite participar de exposiciones (a bozal, a corral o virtual), abrir el camino para ingresar al libro de pedigree, calificar, fortalecer con más datos la evaluación genética nacional, y por supuesto, obtener un justo incremento en el precio de venta cuando se ofrecen ejemplares en el mercado.

Compartimos las generaciones más altas registradas en el primer cuatrimestre del año, generaciones 16, 14, 13 y 12…¿pueden imaginar la cantidad de información ordenada que tenemos de esos ejemplares? Felicitaciones a sus propietarios.

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